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domingo, 26 de febrero de 2012

Internet está liberando su potencial real. Casi sin que nos percatemos, se están produciendo cambios fundamentales en las formas en que los usuarios se acercan a la web.


Internet está liberando su potencial real. Casi sin que nos percatemos, se están produciendo cambios fundamentales en las formas en que los usuarios se acercan a la web. Tienen que ver en parte con nuevas plataformas y desarrollos, pero se deben, fundamentalmente, a las novedosas formas de uso que están llevando a cabo los propios navegantes.
Contrariamente a lo que muchos creen, la red está formada, fundamentalmente, por conceptos más que por tecnologías. Desde sus inicios, la idea matriz detrás de la constitución de la web tiene que ver con dos ideas rectoras: colaborar y compartir información. Pero debieron pasar algunos años hasta que esas líneas nucleares se consolidaron y bajaron de manera efectiva a los usuarios. La explosión de las redes sociales demuestra que ese deseo inicial de crear una plataforma de interacción y colaboración se está logrando.
Hoy por hoy, Latinoamérica es uno de los líderes de esta arremetida. Según un estudio reciente de ComScore, Argentina es el tercer país del mundo con mayor uso de Facebook: 8.4 horas mensuales en promedio, sólo por debajo de Rusia e Israel. Además, el país registra 27.4 horas de navegación por usuario, lo que lo ubica más 4 horas por encima del promedio mundial de 23.1 horas.
Pero no todo se relaciona, únicamente, con la cantidad de horas que los usuarios pasan frente al monitor. La pregunta es, ¿para qué utilizan los usuarios las redes sociales como Facebook? ¿Sólo para chatear, entretenerse, ver fotos de sus amigo? No, definitivamente Facebook es mucho más que un simple álbum de fotos. Se ha convertido en una herramienta potentísima que permite que los usuarios interactúen entre sí, se agrupen en iniciativas comunes, se informen, obtengan beneficios, se comuniquen en tiempo real con las empresas a las que contratan productos y servicios, entre muchas otras actividades.
Simplemente algunos ejemplos para entender el fenómeno. El sistema de compras colectivas Groupon tiene, en su perfil de Buenos Aires, más de 105 mil seguidores. Este tipo de sitios de cupones llegan en el país a una penetración del 15%, lo que lo ubica segundo en esta categoría a nivel mundial, sólo por debajo de los Estados Unidos. Internet, entonces, se transforma en una herramienta que permite al usuario acceder a beneficios reales en la compra de productos, una forma racional de asociación colectiva posibilitada por la red.
El caso de Movistar es otro ejemplo claro de la evolución de Facebook como plataforma de interacción. Desde el muro de Comunidad Movistar Argentina, los más de 100 mil usuarios que siguen a la compañía realizan comentarios y consultas, que son respondidos casi instantáneamente por personal de la empresa. De esta forma, la red se convierte en una vía alternativa de soporte y atención que puede ofrecer, en muchos casos, más velocidad, comodidad y eficiencia que los medios tradicionales.
Las posibilidades de Facebook en particular, y de las redes sociales en general, aparecen como prácticamente ilimitadas. Las potencialidades de estas plataformas como espacios de colaboración, comunicación, y como potentes plataformas publicitarias, aún están lejos de vislumbrarse en su totalidad. Más de 500 millones de usuarios que se relacionan en función de sus intereses, inquietudes, y gustos, permiten un grado de alcance y precisión en las acciones de comunicación que hasta hace unos años era  prácticamente impensable. Esto supone múltiples beneficios, tanto para los usuarios, que pueden acceder a un caudal de información importantísimo sobre las temáticas de su interés, como para empresas y emprendedores, que pueden aprovechar la posibilidad de llegar al público con un nivel de cercanía, precisión e involucramiento inédito hasta el momento.

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