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sábado, 3 de diciembre de 2011

Pero hay un grupo de privilegiados que está verdaderamente preocupado: los vendedores de virtualidad socialista.



EL gobierno español, en su último consejo de ministros (y ministras) ha aprobado la ley Sinde que pretende regular el acceso a páginas web que podrían ofrecer archivos informáticos con contenidos protegidos por derechos de autor. Muchos de los que estén leyendo estos días informaciones similares a la descrita se encogerán de hombros al hacerlo, e incluso algunos pensarán que Zapatero y los suyos, en esto, hacen bien. Pero para la mayoría será un tema intrascendente: que para ver una película gratis haya que esperar un par de meses a que la pasen por televisión, en vez de descargarla o pedir a alguien que lo haga, es un problema menor cuando lo que de verdad importa (empleo, sueldos, Sanidad, derechos laborales y sociales) está amenazado.

Pero hay un grupo de privilegiados que está verdaderamente preocupado: los vendedores de virtualidad socialista. Y se encuentran a varios niveles: desde periodistas-palmeros que no han dudado en alabar los gestos del PSOE hacia los usuarios de internet, a empresarios que han vendido humo a las instituciones a precio de oro, y han organizado juntos (gobiernos, periodistas y empresarios) certámenes, foros y premios para mayor gloria de todos ellos.

Sin embargo, lo único cierto es que los socialistas no han usado internet, lo han utilizado como herramienta de marketing, para la galería, o para desviar la atención. Y que lo han hecho burdamente, pero con éxito: cambiando el foco de atención y facturando a instituciones que, durante la bonanza y la crisis, siempre tenían una partida preparada para cosas digitales de los buenos amigos.

Si en Extremadura el paro se disparaba y el PSOE, después de 30 años de Gobierno, mantenía la Comunidad a la cola de todos los indicadores económicos, se ponían en marcha experiencias pioneras de uso de software libre… y se generaba algo positivo de que hablar. Pero eso no ha impulsado la generación de empleo ni ha impedido que el PP se quedara a un solo escaño de la mayoría absoluta.

El mismo camino llevan en Andalucía: con un paro juvenil disparado e irremediable, acólitos oficiosos del PSOE elevan a categoría de gurú de las redes sociales a su responsable de dinamización del empleo en este sector. Resultados: cero.

En España, los propios candidatos socialistas lo han tenido claro: un blog no es para un presidente de Gobierno o un candidato a serlo. Zapatero no tuvo, tampoco Rubalcaba y, es más, cuando Carme Chacón sonó por primera vez como sucesora del leonés, su primera decisión fue cerrar su propia bitácora.

En Euskadi los ejemplos son flagrantes: ante la falta de currículum y experiencia del candidato a lehendakari, se le prepara una imagen de tecnófilo y usuario (falso) de redes sociales. Y para tapar un pacto con el PP que la sociedad vasca no acaba de aceptar, se entona la milonga del gobierno abierto. Los resultados económicos están ahí: la destrucción de empleo en la CAV multiplica a la española (que ya es decir) y la deuda es cinco veces superior a la que había cuando López cambió su blog de candidato por el de lehendakari.

El uso que López hace de esta bitácora merece un capítulo aparte: después de actualizarlo profusamente en las campañas de mayo y noviembre, auxiliando a su PSOE, la actividad cae inexcusablemente. Pero el exponente más actual de cómo se toman los socialistas vascos Internet, las redes y la participación, es el blog de Rafael Bengoa. El consejero vasco de Sanidad fue presentado como una gran incorporación de la blogosfera sanitaria vasca… pero solo ha usado su bitácora una vez, durante la precampaña.

Eso sí, los contratos por escucha activa, el nombramiento de más de un jefe de participación ciudadana, asesores de Lehendakaritza que hacen campaña por el PSOE en horas de trabajo para el común de los vascos (y lo cuentan en Twitter), y ofertas de empleo desmesuradas (100.000 euros por un community manager para 2012), las que hagan falta. Que pagan los vascos.

Es de esperar, por si todo esto fuera poco, que los asesores-aplaudidores-alabadores que se repartían por toda España, vengan al amparo del único gobierno socialista que les queda: el de la CAV, junto con una parte del navarro, y el que agoniza en Andalucía. Que siguen pagando los vascos.

Pablo Picasso atinó con que "los ordenadores son inútiles: solo pueden dar respuestas". Pero a algunos, durante un tiempo, también les han dado excusas, un barniz que les faltaba, y hasta dinero contante y sonante sin que nadie les exigiese resultados. ¡Quién iba a decirles que la 'ley Sinde' pondría a cada uno en su sitio!

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